No estaba muerta, estaba procrastinando.

Cuánto tiempo eh. Es que estoy muy liada, tuve que pintar la casa, el invierno me aletarga, estar al tanto de las noticias (¡la trepidante actualidad españarda!) es como una doble jornada… qué sé yo.

DomencioRemps_Scarabattolo
Un gabinete de curiosidades o cuarto de maravillas, Scarabattolo, siglo XVII.

Una de las cosas con las que he estado ocupada es un informe para Medialab-Prado sobre ¿Cómo idear un foodlab?  Mentira. También con el informe pero sobre todo, sobre todo, he estado ocupada con otra cosa. Es Gabinete Sycorax, donde quiero recoger todo lo que hago relacionado con, vamos a decir, “la idea de lo natural”. Gabinete, como los gabinetes de curiosidades del barroco, antecesores de los museos de ciencias (y de los museos en general), símbolos por excelencia de toda la maldad que puede contener una taxonomía, o lo muy subjetivo que es todo sistema aparentemente objetivo de clasificación. El viejo oficio de la narrativa curatorial. Y Sycorax, como la hechicera madre de Calibán. El Gabinete recoge materiales de proyectos ya realizados pero se inaugura con uno muy especial, por lo raro: “Historia tecnopolítica del chile. Un ensayo ilustrado”. Aún está en beta, beta, beta pero se puede ver un poco aquí.

office party front webMás novedades. Esta primavera empiezo a colaborar con la galería Savvy, con un programa bimensual sobre prácticas interdisciplinares (aka arte bastardo o de frontera). Habréis pillado el subtexto de la palabra colaborar.

También hemos montado un fantástico grupo de feminismos en el 15M Berlin, al que os animo a sumaros aunque sea en espíritu desde la distancia. Luchamos contra el patriarcado en general y contra los neomachistas buenistas de izquierdas en particular (si crees que eres uno de ellos, consúltanos, podemos ayudarte).

Qué más. A finales de mes la galería Kinderhook-Caracas presenta Office Party. Espectro multidimensional de voces, una instalación-exposición-arquitectura, de Lorenzo Sandoval. Participo con un ensayo-ficción (la cosa es confundir) sobre un oficinista afeminado en la Alemania Federal de los años 60. También salen Richard Florida, Luc Boltanski y Ève Chiapello, la crisis del petróleo, mayo del 68 y las subprimes. Lo colgaré aquí cuando se inaugure.

El pasado día 8 de abril cumplí mi primer año sin fumar, así que técnicamente ya soy una ex-fumadora. La verdad verdadera, sin embargo, es que sigo siendo una fumadora que cada día renueva su decisión de no encenderse un cigarrillo (lo que me proporciona una vibrante vida interior). Técnicamente también, ya soy doctoranda, o sea una persona que está escribiendo una tesis. La mía es sobre la obra de subRosa, con la que espero recorrer – argumentadamente, y con bibliografía – mis erranzas intelectuales de los últimos… años. Yo solo espero que no me agarre la alopecia.

Seguimos procrastinando ;.)

Posted in esto no tiene nombre | Leave a comment

Lo ordinario intrascendente

Jeanne

01. En “El segundo sexo” Beauvoir dedica al asunto del trabajo doméstico un capítulo entero. En él, compara al ama de casa con el miserable Sísifo, condenado a empujar cuesta arriba una piedra gigantesca que, cada pocos metros, vuelve a rodar hacia abajo. Lo mismo ocurre en el hogar: todo lo que se limpia, se ensucia; lo que se plancha, se arruga; todo lo que se cocina, se come. El doméstico, dice Beauvoir, es un trabajo que se consume a sí mismo y “no produce” nada más que su propia necesidad.

Y añade: mientras que el trabajo en la esfera pública (masculinizado) se caracteriza por su trascendencia, es decir, su capacidad para ir más allá de sí mismo, para crear algo fuera de sí, para inscribirse en el mundo y dejar huella, el trabajo de la esfera privada (feminizado) se caracteriza por el contrario por su inmanencia, esto es, su cualidad de existir en circuito cerrado, confinado dentro de sus propios límites, que lo definen y lo agotan. Si la trascendencia es productiva, la inmanencia es re/productiva: su razón de ser es la permanencia, el mantenimiento de sí misma.

02. En 1980, vieron la luz en Francia los dos tomos de “La invención de lo cotidiano”, resultado de casi una década de investigación colectiva dirigida por el erudito, socarrón y coqueto jesuíta Michel de Certeau. “La invención de lo cotidiano”, obra de culto y fuente teórica de lo que después devendrían los tactical media, es un intento por analizar “las prácticas ordinarias” como una forma de arte, conocimiento y resistencia.

Una de las co-investigadoras del equipo Certeau fue la historiadora Luce Giard. Giard, que con posterioridad se convirtió también en la editora final de la obra, se encargó de la sección dedicada a lo que llamó “Hacer-la-comida. Las artes de alimentar”, un conjunto de prácticas y saberes informales transmitidos de generación en generación, por vía de transmisión oral y a través de los gestos del cuerpo, entre aquellas que, en la estructura social dominante, carecen de visibilidad, legitimidad y acceso al conocimiento. “Mujeres sin escritura”, las llama Giard, que encuentran el modo de narrar y dejar su rastro en el mundo, el modo de trascender su sisífica condena a la inmanencia.

03. Jeanne Dielman. 23, Quai du Commerce, 1080 Bruxelles es una película extraña e inolvidable realizada por Chantal Akerman en 1975, con Delphine Seyrig como protagonista. Dice al respecto la propia Akerman:

“Jeanne Dielman es una película hiper-realista sobre la ocupación del tiempo en una vida de mujer pegada al hogar, sometida al conformismo impuesto de los gestos cotidianos. He valorizado esos gestos devolviéndoles su duración real, filmando, ya sea en plano secuencia o en plano fijo, con la cámara siempre enfrente del personaje. He querido mostrar el valor preciso de lo cotidiano. Mi cine es fenomenológico: se trata de una secesión de acontecimientos, de pequeñas acciones descritas con precisión. No he querido hacer naturalismo sino alcanzar, a partir de una imagen muy estilizada, la esencia misma de lo real. Es eso lo que produce un significado.”

 

Posted in audiovisual, feminismos, post-politicas | Leave a comment

Google me mata

Como que te echen de tu casa y te manden a dormir a un NH. Ganas en confort pero pierdes en identidad.

Pegas tus posters favoritos en la pared. Extiendes sobre la cama tu vieja colcha llena de bolas, de quemaduras, de manchas de café. Intentas disfrutar de lo bien que se regula el agua en esta ducha, no como la de tu casa que tarda 20 minutos en calentar y luego te escupe un chorro frío en mitad del champú. Pero no hay forma. Echo de menos mi casa imperfecta, mi horrible almohada de 8 euros, mi ducha esquizoide, mis manchas de humedad. Y por encima de todo, odio esta tipografía. Un wordpress sin personalizar es más desolador que un piso piloto decorado del Ikea.

Google me expulsó. Blogger exactamente. Por una cosa llamada malware sobre la que no tengo ganas de investigar. La definición de la wikipedia es un caso tipo de Ideología de la Asepsia:

Malware (del inglés malicious software), también llamado badware, código maligno, software malicioso o software malintencionado, es un tipo de software que tiene como objetivo infiltrarse o dañar una computadora o Sistema de informaciónsin el consentimiento de su propietario. El término malware es muy utilizado por profesionales de la informática para referirse a una variedad de software hostil, intrusivo o molesto.1 El término virus informático suele aplicarse de forma incorrecta para referirse a todos los tipos de malware, incluidos los virus verdaderos.

Sé que Blogger es el Gran Hermano y todo lo demás. Pero me gustaba mi pobre chiringo. Por su guarrería, justamente, y su falta de pretensiones, su calor popular. Gracias al Doctor Blog (¡gracias Pernan!) ahora tengo hasta dominio y todo. Puaj. Qué puta snob.

El header negro es porque en este theme viene todo con sombritas y si lo pongo en blanco parece una tarjeta de comunión (hay que ser un hortera de Silicon Valley para ponerle sombritas a un blog). El cuadrado amarillo que sale arriba junto a la pestaña y que parece un post-it no sé lo que es. El Dr. Blog ya me ha explicado que aquí no debo chapucear mi plantilla (con lo que me gusta), que aquí eso no se hace porque luego cuando WP actualiza automaticamente sus themes se estropea todo (la Ideología de la Asepsia de nuevo: todo limpio, todo en orden, todo bajo control). ¿Como que actualiza automaticamente sus themes? La idea de progreso en la blogosfera es que el estilo de tu lugar en la red lo decida un equipo de hipsters en California.

Dice Dr. Blog que aquí lo que se hace es un child-theme (al loro con la metáfora: ¡una plantilla-hija! El mundo entero conspira para encerrarte en un decorado del Ikea y hacerte procrear). Hoy me imagino que podré diseñarla totalmente a mi manera pero ya sé que no, que esto no se podrá hacer así, que habrá que hacerlo de esta otra manera porque es mucho mejor y que tendré la libertad de elegir entre una gran variedad de opciones todas iguales.

He recuperado mis archivos y eso está muy bien. Gracias otra vez Dr. Blog. Perdona que me ponga tan cascarrabias.

Posted in Uncategorized | 3 Comments

Lo que hacemos aquí

 

Traduzco libremente pero con amor a Kai Van Eikels en “From Archein to Prattein: Suggestions for an Un-creative Collectivity”, publicado en Rehearsing Collectivity. Choreography Beyond Dance, un formato de investigación interdiciplinar comisariado por Elena Bastieri, Emanuele Guidi y Elisa Ricci. 

 

(…) `Si no puedo bailar no quiero ser parte de tu revolución´, un eslogan (falsamente) atribuido a Emma Goldman, ha sido repetido bastante estos últimos tiempos en el mundo del arte. Para mí, siendo alguien que ha pasado muchas noches más o menos paralizado en la periferia de la pista de baile, el problema, a la inversa, consistía en encontrar una revolución que no me obligara a bailar – o más precisamente, que no me obligara a unirme a el baile: un movimiento político cuya organización separara la participación de la disciplina de la danza que te obliga a interiorizar un compás, una medida objetiva a la que se espera que se someta todo el mundo.

(…) El cambio para mí vino cuando descubrí que hay otra manera de entender la participación.

(…) Dejé de buscar el colectivo adecuado – el colectivo que fuera bueno para mí y bueno conmigo, el colectivo en el que nadie me preguntara `Y tú, ¿qué haces aquí?´. El primer texto que publiqué sobre un tema explícitamente político analizaba las implicaciones de este `Y tú, ¿qué haces aquí?´ (una frase tomada de la película de Godard Éloge de l´amour), que obliga a todo el que quiere participar en el activismo político a detenerse y hacer una declaración en el borde informal y socio-performativo de una asamblea. Y dejé de buscar un colectivo que no me presentará su identidad colectiva en la forma de un compás, una regularidad rítmica objetivizada que confrontara mi deseo de participar con una afirmación autoritaria de `Así es como hacemos las cosas aquí´.

(…) En lugar de esta interminable búsqueda de la buena institución o evento colectivo en el que enrolarme, la idea de actividades colectivas dispersas y auto-organizadas me llevó a mirar hacia aquellas colectividades de las que ya formaban parte las varias cosas que yo hacía.

(…) Una investigación de las dinámicas que Kevin Kelly ha llamado `swarming´ (enjambre) y Howard Rheingold `Smart Mobs´ (multitudes inteligentes), y a las que Clay Shirky se ha referido con la burda pero no del todo inapropiada expresión de `Here comes everybody´ (aquí viene todo el mundo), me llevó hacia un desplazamiento de paradigma en mi forma de pensar el “muchos”.

(…) Este desplazamiento no es sólo del colectivo a la colectividad, esto es, de una entidad representada a sus efectos organizacionales, sino también de la participación entendida como expresión de ser parte hacia la participación entendida como partes de mí, cosas que hago o partes de cosas que hago, sincronizándose con cosas o partes de cosas que hacen los demás.

(…) La sincronización es el proceso de afinar diferentes ritmos de movimiento o acción; un proceso que es mutuo y que nunca puede ser asociado con un único origen (a diferencia otras formas de influencia que se producen en una sola dirección, como la resonancia). La sincronización ocurre entre `osciladores´, es decir agentes que generan cada uno de ellos ritmos individuales. La sincronización necesita un medio que transmita la información en todas las direcciones entre todas las partes implicadas.

(…) Aunque en su acepción convencional, la palabra `sincronicidad´ se usa en el sentido de coincidencia temporal exacta, es importante señalar que la sincronicidad auto-inducida nunca lleva a una perfecta uniformidad sino que mantiene siempre una diferencia entre los ritmos, aunque esa diferencia sea muy sutil o por debajo del umbral de nuestra percepción.

(…) Los procesos de sincronización no crean una entidad de un nivel superior, que convierta a los agentes sincronizados en partes de una totalidad que sea algo más que las partes que la componen. Por ello, las constelaciones colectivas que emanan de este tipo de procesos son transitorias y reversibles. 

(…) La participación mediante sincronización no me involucra como un todo, como una entidad que puede ser parte integral de una entidad mayor. Me involucra como una ´individualidad divisible´ por tomar las palabras de Bertold Brecht: como alguien cuyo modo de existencia, de atención hacia el mundo y hacia sí mismo, es el de la distracción. Porque mi atención siempre estará dividida, por mucho que intente concentrarme, lo que hago siempre tendrá que ver con muchas colectividades a la vez. Parafraseando a Heinrich von Kleist, se puede decir: no soy yo quien participa con una parte de mi atención, sino más bien una cierta parte de mi atención que performativiza la participación.

(…) La respuesta a la odiosa pregunta `Y tú, ¿qué haces aquí?´ es: Lo que yo hago aquí es parte de lo que constituye este aquí.

Posted in post dos-punto-cero, post-politicas | 4 Comments

Globish to speak all

Los idiomas más hablados en Berlin son tres. 
1. El alemán, a veces con acento berlinés, a veces confundido con dialectos. 
2. El turco, con varios acentos, de varias regiones. 
3. El globish, con el que nos comunicamos los que carecemos de una lengua materna en común, hermanados en el uso de ese idioma-puente, lingua franca de la contemporaneidad que todos, solidariamente, hablamos igual de mal.

El globish cutre que fabricamos en las calles es una lengua plástica y elemental. Una lengua de situación, a veces de emergencia. La base es siempre la misma: los restos del inglés de la escuela. Esto después se implementa con injertos de diversa procedencia, a menudo expresiones wannabe-yankees malamente copiadas de las canciones y los telefilms (así es como la riqueza de nuestra lengua para el insulto, por ejemplo, solo igualada según dicen por el ruso, queda reducida a un banal y monótono uso del término fuck: fucking tal, fucking cual). Sobre este andamiaje, precario pero compartido, ya cada cuál imprime su carácter, dependiendo del arrojo y el color regional. El ridículo es libre, personal e intransferible. Palabras, pronombres, artículos, sufijos, prefijos y conjugaciones, entonaciones, acentos, giros e insólitas aventuras sintácticas se mezclan con la base de inglés inicial, ya de por sí quebradiza.


Aquí es donde empieza la fiesta. La argamasa resultante nos la copiamos unos a otros con alegría, cada cual añade a sus propios barbarismos, que solo tienen sentido como traducciones literales de su propia lengua, los de los demás, que cobran sentido por acumulación y empatía. Así, a fuerza de sometimientos verbales, repetidos y consolidados por el uso, nuestro globish se fortalece cada día. Y cada día también se aleja más de lo que hablan los native English speakers, a los que nadie entiende un carajo.

Mary Louise Pratt llama a esto una lengua de contacto: 

“El término contact language se refiere a las lenguas improvisadas que desarrollan entre sí las personas con diferentes lenguas maternas que necesitan comunicarse de forma coherente. Me interesa poner en primer plano la parte de interacción e improvisación de los encuentros coloniales, tan facilmente ignoradas por los relatos de conquista y dominación. La perspectiva del contacto enfatiza cómo los sujetos se constituyen en y a través de sus relaciones con los demás, aborda las relaciones en términos de co-presencia, interacción, entendimientos y prácticas entrelazadas, a menudo en el marco de relaciones de poder radicalmente asimétricas.”

Un tipo de contact language es por ejemplo el créole, el magnífico créole. Una maravilla lingüistica nacida con la invasión europea del Caribe y conocida colonialmente como el dialecto negro del francés. El créole (en francés, que no significa exactamente lo mismo que criollo ni que pidgin) está compuesto por una estructura gramatical francesa, o sea latina, junto con un vocabulario proveniente de, que se sepa, siete lenguas africanas. Hoy se habla en diferentes dialectos, cada uno de ellos fruto de la mezcla con distintas modalidades dialectales de francés tardomedieval. Pese a su origen esclavo el créole posee una cultura escrita, una tradición literaria y una fabulosa cadencia sonora que lo hace particularmente atractivo para el rap.

Las lenguas de contacto son mutantes, imprevisibles y pegajosas. Son el fruto ilegítimo de las mezcolanzas culturales de rango menor. Su reproductibilidad y capacidad de innovación hacen de ellas la pesadilla de los esencialistas de todo pelaje: los lingüísticos, los étnicos, los futbolísticos o los culinarios (estos son los más desdichados). Pero sobre todo las lenguas de contacto reflejan relaciones de poder. Relaciones que no siempre se resuelven a favor del idioma dominante, que con frecuencia acaba doblegado y apenas reconocible, transformado en un puré.

Con el globish, que crece imparable, ha habido varios intentos de poner orden.


El primero, en 1998, cuando Madhukar Gogate presentó ante la Simplified Spelling Society de Reino Unido una versión artificial del inglés, simplificada en la fonética y la ortografía. Así por ejemplo, he is fine se conviertía en hee is fain; eat it quickly en eet it kwikli; the world wants peace and prosperity en tha world wants pees and prosperiti. And sou on. Tras la tentativa de Gogate, que no tuvo gran éxito, fue el turno del diplomático francés Jean-Paul Nerrière quien en 2009 publicó “Globish. The World Over”, un libro que dió carta de naturaleza a una segunda versión simplificada, esta vez sin missespelings pero limitada a 1.500 palabras, suficientes según Nerrière para hacerse entender.

La última tentativa la está impulsando la mismísima Wikipedia. Lo habreis visto ya en el margen izquierdo de su sitio web: Simple English Wikipedia. Para children, students y adultos que aprenden inglés. Bueno, se agradece pero no es exactamente el enfoque que nos interesa. Uno está aprendiendo todo, toda la vida. No creemos en las lenguas acabadas.

Posted in berlin, post-colonial, urbano | 6 Comments

Web social y úteros de alquiler. Notas sobre la división sexual del trabajo en los circuitos integrados.

Este texto aparece en un fanzine editado por el colectivo Erreakzioa-Reacción con motivo de la propuesta Erreakzioa-Reacción. Imágenes de un proyecto entre el arte y el feminismo en el MUSAC de León. Junto con el fanzine, Erreakzioa-Reacción presentan también una instalación para el espacio Vitrinas del museo en la que revisan su trabajo desde 1994, a caballo entre la práctica artística, la teoría y el activismo feminista. Todo ello ocurre de manera simultánea a la exposición colectiva Genealogías feministas en el arte español: 1960-2010 que puede visitarse hasta el 6 de enero del año que viene. 

En él, como se aprecia en el título, regreso a uno de mis básicos, el cruce entre tecnología y feminismo, para intentar responder a algunos de los interrogantes contenidos en la sentencia que lo abre: “No se puede ser ecofeminista y ciberqueer al mismo tiempo”

Es esta una disyuntiva falsa y que nos limita. Pero una disyuntiva a la que se llega sin demasiada dificultad manejando las teorías que hoy muchas de nosotras tenemos bajo nuestras manos. ¿Necesitamos más teorías? En mi opinión, nos sobran. Tal vez lo que nos hace falta es formular otras preguntas, añadir nuevos elementos a las preguntas que ya tenemos, revisar los elementos que se nos han quedado viejos (y descartarlos sin complejos), cambiar de aires, cambiar de prioridades o cambiar de vocabulario. 

No consigo nada de esto, ni de lejos. Modestamente intento un despeje de terreno (para uso propio, en primer lugar) aún a riesgo de pringarme de barro hasta las rodillas, que es lo que acabo haciendo al final. 

Necesito y agradezco feedback. 

El texto se lee aquí mismo y se descarga pinchando en el título: 


Posted in feminismos, hacking, media, new media art, nueva y vieja economia, post dos-punto-cero, post-colonial, post-politicas, sociedad red | 8 Comments

dOCUMENTA (13) – Diario de viaje #3

Esta es la 3ª y última parte de mi diario de viaje de dOCUMENTA (13).
Diario de viaje #1

Diario de viaje #2 

Geoffrey Farmer con recortes de LIFE; diskettes de Erki Kureniemi; Juke-box de Susan Hiller.

 

Toda la cultura es cultura popular y todo el arte es artesanía. Linternas mágicas de la Ilustración, cajas de casettes customizadas con pegatinas, fiestas de disfraces y campeonatos de juegos, terracotas milenarias, delicados teatros de sombras chinas, baladas entonadas a capela. O, como dice una de las Hermanitas de Jesús cuando Andrea Büttner le pregunta por su labor en el parque de atracciones de Ostia donde, en la estela de la más arraigada tradición circense, comparte su vida con feriantes, artistas y charlatanes ambulantes: “Nosotras somos artesanas de la fiesta”.

En la selección de obras y el modo en que están dispuestas, Carolyn Christov-Bakargiev mezcla sin complejos técnicas y tradiciones artísticas de todas las épocas y todos los estatus. Asocia los mecanismos entre aprendidos y espontáneos del lenguaje visual con un manual de instrucciones básicas para desenvolverse en sociedad, el coleccionismo de arte con la acumulación iconográfica de Google Images, la curadoría y otras formas de producción cultural con el viejo y noble oficio de contar historias alrededor de una hogera. No es tanto ambición enciclopédica, como voluntad panorámica. [Seguir leyendo Diario de viaje #3]

360 cuadros seleccionados por Yan Lei; furgoneta cinematográfica de Warwick Thornton ♥ sobre la dispora de las poblaciones aborígenes australianas, en ruta por Kassel. En Documenta Halle, precioso trabajo audiovisual de Nalini Malani ♥. 
En el Grand City Hotel, el más cosmopolita de la Kassel de los cincuenta, instalación audiovisual de Gerard Byrne: hombres poniendose en escena hablando sobre sexo y mujeres (atención, fans de Mad Men) ♥.

 

Hay profusión de tecnologías (de la más sofisticadas) pero aparecen siempre como un recurso pertinente, insertas en las obras y los contextos sin gratuidad, con la humildad de quién se sabe inserto en un dilatado proceso de evolución histórica. Junto al Gabinete de Astrología de la Orangerie se ha instalado una retrospectiva, la primera, de Erkki Kurenniemi, matemático, físico, realizador de cine y figura legendaria de la música electrónica, fundador el Electronic Music Studio de la Universidad de Helsinki del que este año se celebra el 50º aniversario.

Knights (and other dreams). En el museo Grimm, el artista búlgaro Nedko Solakov ha desplegado todo un artefacto ficcional, a varias capas, en torno a los relatos de caballería que obsesionaron su infancia y siguen hoy presentes, bajo otras formas, en el inconsciente colectivo.

 

La historia de Alemania se asocia siempre con los espantos del siglo XX. Sin embargo, durante las guerras de religión del XVII, algunas de sus ciudades -Kassel entre ellas- acogieron a los miles de refugiados hugonotes (protestantes franceses de doctrina calvinista) que huían del exterminio a que los había condenado Luis XIV, el déspota presumido, el Roi Soleil. El edificio conocido como Hugenottenhaus, gravemente deteriorado durante la guerra y abandonado desde los años setenta, es el objeto de la intervención del activista y planificador urbano Theaster Gates, co-fundador de la casa-empresa ubicada en el 6916 de Dorchester Avenue en Chicago que funciona como centro de producción cultural, investigación, archivo y auto-aprendizaje y como lugar de encuentro para los vecinos del barrio. Con sus 12 Ballads for the Huguenot House, que son a la vez un caso práctico de intervención urbana y un experimento de arte comunitario, Gates devuelve la vida a uno de los edificios emblemáticos de Kassel, símbolo de la histórica tolerancia germana. 

Theaster Gates ♥Tambien en la Hugenottehaus está la intervención-performance-coreografía-no-sé-cómo-llamarlo de Tino Seghal ♥, maravillosa.

Pop y barbarie. Frente al regocijo de lo popular, Carston-Bukargiev no deja de señalar, y en su versión más despiada, el lado siniestro de la cultura de masas. Il Processo, de Rossella Biscotti, incluye el audio del llamado “proceso del 7 de abril”, celebrado en Roma en 1979 contra el grupo de izquierda extra-parlamentaria Autonomia Operaria, en el que declaró, junto con otros intelectuales acusados de alimentar la violencia armada en Italia durante los años de plomo, el filósofo Antonio Negri.  

“I didn´t need to belong to a language-oriented culture”. Etel Adnan, nacida en Líbano en la década de los veinte, huída de la guerra, compañera de los poetas beats, que pinta paletas chillonas y breves como una escritora de haikus es una de las supervivientes del siglo XX rescatadas por Christov-Bakargiev. Otro es Gustav Metzger, pionero de los movimientos anti-arte de la posguerra (autor del Manifiesto de Arte Auto-destructivo e impulsor Destruction in Art Symposium y el llamamiento Years Without Art), cuyas obras tempranas -pinturas y dibujos- son presentados en primicia mundial; una calculada operación de ironía curatorial.

One Hotel; Afghan Film Archive; miniaturas contemporáneas de Mohsen Taasha ♥.

 

El no-lugar que acompaña como una fantasma a esta dOCUMENTA, construída en buena medida en torno a su invocación, es la ciudad de Kabul. A ella remiten muchos de los trabajos que se presentan en Kassel y en ella se ha celebrado el programa paralelo Kabul – Bamiyan: Seminars and Lectures, algunos de cuyos resultados están expuestos en un edificio medieval, milagrosamente conservado, que antes fue hospital, restaurante chino y taberna española.

Y la referencia capital, la llave maestra de toda la exposición es posiblemente el One Hotel de Kabulen el que el artista povera Alighiero Boetti estableció su estudio y su residencia entre 1971 y 1977, seducido según dice por “la ausencia de objetos” que hay en Afganistán. “Las casas afganas, por ejemplo, siempre me han fascinado: no hay mobiliario, por lo tanto no hay objetos colocados sobre el mobiliario. Sólo hay unas pocas alfombras y colchones en los que la gente se tumba, bebe, fuma y come. Nada ha sido añadido al paisaje. Las piedras son desplazadas y utilizadas para construir casas en forma de cubo. La resistencia con la que los afganos se oponen a nuestra civilización siempre me ha fascinado.” (Boetti citado por Adam Curtis en su blog).

Otro par de corazones para Roman Ondak ♥ y Anibal López ♥ambosen la Neue Galerie. Y para las publicaciones de dOCUMENTA (13), que son un proyecto editorial en sí mismo. Los libros de la serie 100 Books, 100 Thoughts son estos pequeñitos de la foto, son cortos, cuestan entre 4€ y 8€, la lista completa de autores es esta.

 

Parece que he hecho muchos spoilers pero no. Como siempre, lo mejor es lo que queda fuera.

 

Posted in audiovisual, new media art, otros artes, post-colonial | Leave a comment

dOCUMENTA (13) – Diario de viaje #2

Este es mi diario de viaje de dOCUMENTA (13). 
Aquí es donde Enrique Vila-Matas va a pasar medio mes de septiembre. En el extremo occidental del parque de Karlsaue, el más solitario y alejado, se encuentra el restaurante Dschingis Khan, sede de las residencias de escritores Chorality, On Retreat, A Writer´s Residency, donde novelistas, poetas, dramaturgos y ensayistas se rotan en periodos de dos semanas para pasar las tardes en una de las mesas que la dOCUMENTA tiene reservadas a su nombre. En efecto, es un self-service chino (sospecho que hacen bastante pirola).

Muy cerca de ahí, en una cabaña sobre el agua, está el archivo sobre el trabajo de Donna Haraway ♥ dedicado a la convivencia entre especies, compilado por Tue Greenfort. El archivo comprende un programa de vídeo, una pequeña biblioteca y algunos proyectos relacionados, y bien puede considerarse -siguiendo esa lógica invertida que parece sugerir la dOCUMENTA (13) de este año- el punto de partida de uno de sus itinerarios más significativos: When you step inside you see it is all filled with seeds, que es simultaneamente un d-Tour y una línea de trabajo.

“The practices of knowing of all the animate and inanimate makers of the world, including people”. When you step inside you see it is all filled with seeds aborda el cruce entre naturaleza, economía y conocimiento, en torno al cual orbitan preguntas como: el valor de uso y el valor de cambio del capital biológico y de los saberes de los que depende, ya sean recientes o milenarios; la gestión industrial de la vida y la globalización y deslocalización de los mercados agro-alimenticios; los horizontes de la investigación genética; la necesidad de una convivencia ética entre especies, la reproducción (animal o social) y el mantenimiento de la vida. [Seguir leyendo Diario de viaje #2].

Aunque poliniza el conjunto de la programación, este eje se presenta sobre todo en dos ubicaciones, características de la construcción cultural de la idea de naturaleza. Una es el museo de ciencias naturales de Kassel, el Ottoneum, que en el siglo XVIII acogió un teatro anatómico donde se diseccionaban cadáveres y se mostraban al público instrumentos quirúrgicos y curiosidades médicas (eran los principios de la anatomía moderna). El otro es el parque Karlsaue, inaugurado en el siglo XVI en estilo geométrico para cultivar hierbas medicinales y plantas traídas de las colonias, y posteriormente remodelado en el XVIII, primero en estilo barroco y después inglés, con el objetivo de ablandar sus líneas y darle “un aspecto más natural”. 

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: The Sovereign Forest, un proyecto de Amar Kanwar sobre la privatización de semillas de arroz en la India; Maria Thereza Alves: un animal acuático originario del lago Chalco, uno de los aquíferos de la ciudad de México, desecado artificialmente en el siglo XIX y rehabilitado de nuevo en el XX ; lámina de peces del Museo de Ciencias Ottoneum; “Soil-erg” de Claire Pentecoste . En septiembre 2012, tendrá lugar el seminario Disowing Life. On Seeds and Multiespecies Intra-action con Donna Haraway y Vandana Shiva, entre otras.

“Las semillas son el sistema de conocimiento en código abierto más duradero de la historia. Nadie desarolla una semilla por sí mismo, cada semilla es el fruto de la colaboración entre generaciones de seres humanos, y entre estos y el entorno natural. Son un repositorio de saberes. Por eso es tan importante mantener la diversidad biológica y oponerse a su privatización”. Claire Pentecoste.

Claire Pentecoste especula con un sistema económico basado en la tierra. En “Soil-erg”,la tierra (la tierra donde crecen las plantas, la tierra que se te mete debajo de las uñas) es una medida de valor y un instrumento de intercambio que puede fabricar cualquiera, con compost, y es a su vez el resultado de siglos de conocimiento acumulado, transmitido de pueblo en pueblo, de comunidad en comunidad, de generación en generación. Como sistema financiero, la tierra posee la peculiaridad de que es imposible de deslocalizar porque es inseparable del territorio. Es una moneda inherentemente local.  

  

Doing Nothing Garden, el jardín de no hacer nada de Song Dong, es una montaña de desechos biológicos. 

dOCUMENTA (13) propone también un regreso a la idea del arte como cura del espíritu y práctica de sanación, en la que las expresiones de vulnerabilidad son un camino para la resiliencia y la contemplación (no hacer nada, solo estar ahí, hacerse disponible) aparece como el único gesto anti-capitalista posible, el único realmente trascendente.La improductividad como acción política. El tiempo como capital y como recurso.

Time Bank de Julieta Aranda y Anton Vidokle; instalación sonora en el bosque, de Janet Cardiff y George Bures Miller. En otro lugar del parque hay una carpa ocupada por la Cooperativa Unidad Nacional Mujeres Saharauis, con debates, proyecciones y couscous.

Vídeo de Andrea Büttner sobre las Hermanitas de Jesús, una orden de religiosas con votos de pobreza dedicadas a la vida contemplativa, el culto de la belleza y la simplicidad, y la creación de comunidades de vida en lugares tan disparatados como un parque de atracciones de Ostia, en las afueras de Roma. D.O.N.T.M.I.S.S.I.T. ♥

Pero de la misma manera que son hacedoras de mundo todas las formas de vida, incluídos los humanos, también lo son las formas de no-vida, como las estrellas muertas y otros objetos inanimados que nos conectan con una toute autre dimensión del tiempo. Inconmensurable. Un pedacito de ese tiempo está retenido en el meteorito El Chaco, caído hace 4000 años en lo que hoy es el norte de Argentina y traído a Kassel por Guillermo Faivovich y Nicolás Goldber

Arriba, vídeo de Allora y Calzadilla ♥. Abajo, los bunkers donde se refugiaba la población durante los bombardeos de la Segunda Guerra, transformados en espacio expositivo, y esculturas de Adrián Villar-Rojas en los antiguos viñedos de la superficie.

 

Otro poco de tiempo inmemorial se encuentra en el aire que toca la experta en instrumentos prehistóricos Bernadette Käffer, en un vídeo de Allora y Calzadilla, con el que se considera el instrumento musical más antiguo: una flauta tallada hace 35.000 años en un huesito de ala de buitre, cuyo descendiente (el llamado buitre leonado) está hoy en peligro de extinción. Lo que sale de esa flauta es un sonido tosco, elemental, que se asemeja al canto de los pájaros, pero que se reconoce o se intuye facilmente como algo cercano al origen de la música, los ritos, el lenguaje (el origen de las artes); algo así como un re-enactment de un momento fundacional en la historia de la evolución. 

Dicen que en opinión de Einstein, la pregunta más importante para la humanidad es la de saber si el universo es o no un lugar cordial. Las personas que trabajan de cara al público en dOCUMENTA son en sí mismas, en su manera de relacionarse con los y las visitantes, parte de una investigación artística sobre “la hospitalidad y las buenas maneras” en el contexto de la economía inmaterial.


La intervención de Ana Prvacki ♥ consiste en un programa de formación en etiqueta, impartido por especialistas de diferentes entornos culturales, y una serie de vídeos, instalados en taquillas, guardarropías y otros lugares-de-hacer-cola en los que se explican cosas como, por ejemplo, cómo decirle a la persona que está esperando delante que por favor deje de golpearnos la cara con la mochila.

Continúa: Diario de viaje #3.

Posted in new media art, otros artes, post-colonial | 1 Comment

dOCUMENTA (13) – Diario de viaje #1

Esto es algo parecido a un diario de viaje. Subjetivo e incompleto. No he visto todo lo que hay, no cuento todo lo que he visto. Es solamente un rastro, porque no tengo ganas de hacer otras cosa pero también porque la propia exposición, lo que late dentro de ella, hace ridícula la idea misma de una crítica articulada. Pasé en dOCUMENTA (13) tres días; dos y medio dedicados a la exposición. Creo que es lo mínimo. Hice un dTour (los dTours en inglés son los sábados), asistí a un taller, no ví ninguna película (del interesantísimo programa de cine). A continuación, fotos, notas y, en el más puro estilo Visto en T.V., he marcado con llamativos corazoncitos rojos mis obras y situaciones favoritas. Sólo tengo una recomendación firme: no empieces la visita por ninguna de las sedes de siempre. 

dOCUMENTA (13) es una exposición que emociona, entretiene, desconcierta y reconcilia. Hay exposiciones dentro la exposición, casas encantadas, túneles y cuevas, pájaros prehistóricos, mucha música. Es una exposición para recorrer sin itinerario (al azar de los números situados en un mapa) o con un itinerario invertido (desde las periferias hacia el centro, desde los espacios improbables hacia los legitimados) o con el rítmo palpitante de los relatos de aventuras (porque esta dOCUMENTA es, además de todo el resto, un pequeño gran parque temático). 
Carolyn Christov-Bakargiev, directora artística de dOCUMENTA (13), la ha concebido y desarrollado junto a Chus Martínez y con la colaboración de, entre otros, Donna Haraway, cuya inspiración se hace presente toda la muestra. Sí, buenas noticias. La dOCUMENTA (13) es una exposición harawayana. Es también atípica y oportuna, contemplativa y accesible, elegante y con personalidad. Muestra por el visitante el máximo de los respetos pero le exige, a cambio, la entrega de lo más lo más valioso y lo más trivial: tiempo, confianza, disponibilidad. [Seguir leyendo Diario de viaje #1].

Se repite que esta edición de dOCUMENTA (13) carece de concepto. Es cierto si tomamos la palabra en el sentido más literal, como idea total que explica, justifica y contiene, si decimos concepto como sinónimo de construcción mental y abstracta desprovista de materialidad. dOCUMENTA (13) carece de concepto (de ese tipo de concepto que se atribuye para sí el arte contemporáneo) porque que desconfía -o más bien, se burla- de la razón, la dialéctica, la argumentación, los géneros, las genealogías y las disciplinas, el órden y la información. 

Esta es una exposición de metabolización lenta pero, a su manera, ligera y disfrutona. Es una exposición para perderse y perder el tiempo, dejándose llevar por la resonancia de una sensación (de esas que te repercuten en el pecho como los tambores) y a lo mejor (pero ya por la noche) cavilar ella, sobre las formas que hemos inventado para poner en escena el mundo y aprender a pensar como se aprende un lenguaje: copiando, con el cuerpo y por intuición. 

“An exhibition is always an art of locating”. Marcada por el sello harawayano, preside la dOCUMENTA (13) una vocación locativa, de puesta en situación, que invita a los artistas y participantes a tomar conciencia del contexto y dialogar. Entre ellos, con los espacios en los que están ubicados y con los otras sedes en las que este año se celebra la muestra: Alejandría, Banff y sobre todo Kabul, ciudad traumatizada, como Kassel, ciudad de guerra. Espacios que son territorios y arquitecturas, pero también espacios simbólicos, efímeros o mentales, ausentes o imaginados, que contienen, abren o clausuran formas de vida.
“Places generate space, and space is the region of the possible”. La posición de las obras y los recorridos que inevitablemente hay que cubrir entre ellas (a pie o en el autobús amarillo de la organización, imposible en cualquier caso evitar el desplazamiento) forman parte de aquello que se presenta, constituyen su significado.  Por un lado, cada obra remite a algo que está fuera de ella, fuera del espacio expositivo y fuera del tiempo de la exposición. Por otro, se modifica el uso habitual de los sitios del arte de una forma abrupta, sin guiños aparentes. Hay que confiar. 

Dibujos de manzanas KZ-3, también conocidas como manzanas Korbinian, por el nombre del pastor protestante Korbinian Aigner, que las creó en el campo de Dachau donde estuvo prisionero durante la Segunda Guerra Mundial .

Los cubos blancos del Friedricianum quedan reducidos a su condición de depósito: cadáveres y tumbas en lo que debería ser el centro neurálgico de la exposición.  

En las dos enormes primeras salas del Friedricianum (sede histórica de la dOCUMENTA, con esa arquitectura solemne, falsamente clásica, de la Ilustración) no hay apenas nada. Unas discretas esculturas de Julio González, como olvidadas contra la pared; una instalación sonora (dos altavoces diminutos); una esquina en la que sopla el viento; y una carta del artista Kai Althoff a la comisaria en la que explica, en un tono embarazosamente íntimo, las dificultades personales que le impiden participar  

En la rotonda del primer piso –The Brain, el cerebro de la exposición-, y tras esperar una cola que el fin de semana puede llegar a durar casi una hora, se descubre con cierto estupor una colección de piezas de valor desigual, inmobilizadas en su condición de fetiche, cuya importancia radica en su capacidad para evocar aquello que no está: una persona, un acontecimiento, otra obra (de arte o no). Registros documentales o de interés arqueológico, obras de la antigüedad, obras estropeadas, obras perdidas, obras robadas. En los pisos siguientes, documentación de happenings, un aula de trabajo, un pequeño salón en penumbra, tapices y terracotas, un depósito de arte africano, un poco de vídeo, alguna instalación. 


Cola de visitantes para acceder a The Brain; tapiz de la artista sueca Hannah Ryggen, fallecida en 1970, que desde la década de los treinta denunció con sus obras el auge de los fascismos en Europa; salón para seminarios; espacio dedicado a la educación práctica y teórica sobre física cuántica a cargo del científico Anton Zeilinger.

Instalación fotográfica de Goshka Macuga, parte de la cuál se encuentra, a modo de espejo, en Kabul . Otra recomendación para el Friedricianum: la instalación del artista franco-argelino Kader Attia .

En contraste,  los espacios altamente significados (como la estación central, la biblioteca juvenil o los bunkers de la Segunda Guerra Mundial) albergan las obras más  espectaculares, las que normalmente -en una exposición convencional- serían mostradas en entornos asépticos, sin sentido añadido, sin situación, sin interferencias


Susan Philipsz. Instalación sonora basada en una composición de Pavel Haas, escrita durante durante su reclusión en el campo de concentración de Terezín en 1943. Haas murió en Auschwitz en 1944

De Hauptbanhof -la antigua estación central que en esta edición es una de las sedes periféricas pero clave de la exposición- partieron entre 1941 y 1942 cientos de miles de judíos, deportados a los campos de Auschwitz y Terezín. También durante la Segunda Guerra Mundial fue el lugar desde el que se enviaban al frente los famosos tanques Pranzer y Tiger, fabricados por empresa local Henschel und Sohn, lo que convirtió a Kassel en un objetivo estratégico durante los bombardeos aliados. 

El 90% de Kassel fue destruido durante la guerra. Los interiores de la estación, como los de muchos otros edificios emblemáticos de la ciudad, fueron reconstruídos en los cincuenta y aún conservan la estética característica de aquellos primeros años de la guerra fría. En 2012 la antigua Henschel und Sohn, que ahora pertenece a la canadiense Bombardier, ha cerrado con Arabia Saudí un contrato de suministro de tanques, que serán fabricados en la planta de Kassel (que sigue donde siempre ha estado, en el bosque detrás de la estación).

Vídeo-paseo de  Janet Cardiff y George Bures Miller; vestíbulo de Offener Kanal en Hauptbanhof ; performance de Critical Art Ensemble; instalación audiovisual de William Kentridge

 AND. AND. AND. Comida, jardinería, experimentos, debates, proyecciones, (un)workshops.

El bar del ala norte de Hauptbahof.

Última recomendación de esta primera parte: la inolvidable conferencia-performance de Rabih Mroué “The Pixelated Revolution” sobre los vídeos grabados con teléfonos móviles que se han convertido en la seña de identidad de las revoluciones árabes en todo el mundo (la performance se presenta en Kassel en septiembre de 2012 -yo soy una suertuda y ya la he visto- pero parte del proyecto está en Hauptbanhof en forma de instalación).
Continúa: Diario de viaje #2.

Posted in audiovisual, new media art, otros artes, post-colonial | Leave a comment

3516 code Minitel

No soy yo, pero casi. Así consultaron los resultados de su Baccalauréat (la selectividad francesa) todos los chicos y chicas de mi generación.

El pasado 30 de junio hacia la medianoche, mientras tú y yo hacíamos otra cosa, alguien en France Télécom pulsó un botón y apagó para siempre el Minitel. Era tonto y feo pero lo vamos a echar de menos. 

El Minitel es un caso de excepcionalidad tecnológica. Como se puede ver en la foto, era una mezcla entre el teletexto y un cajero automático conectado a la línea telefónica. Se inventó en Francia a finales de los setenta como resultado de un proyecto de investigación estatal y se empezó a instalar en hogares y oficinas a partir de 1982. Ningún país quiso saber nada de él, sólo lo usaban los franceses pero lo usaban todos los franceses. En 2000, cuando ya empezaba a decrecer por la irrupción de la red de redes –ese invento americano-, todavía se servían del Minitel 25 millones de personas, es decir la mitad del país. 
 Su éxito se explica por varias razones. 

La primera y más poderosa es evidente: puro chauvinismo. Aunque dé risa, a principios de la pasada década mucha gente aún pensaba que el Minitel podría convertir a Francia en una potencia tecnológica. Doy fé de ello, estuve allí. En el año 2000, yo tenía en París un trabajo moderno en una oficina moderna con gente super moderna, pero las reservas de viajes, los papeleos de Hacienda… todo, absolutamente todo (repito, en el año 2000, probablamente tú ya tenías un correo electrónico) lo hacíamos con Minitel, tecleando interminablemente el 3615 code no-sé-qué. No era por dejadez, ni por ignorancia, ni por resistencia al cambio. Lo que estaba en juego era una batalla a muerte contra la telemática norteamericana. Una batalla suicida, pero que había que pelear. Me costó meses de lobbying convencer a mi jefa de que aquello era absurdo, que había que capitular.

La segunda razón es la propia torpeza de la burocracia francesa. La principal función de Minitel, tal y como fue concebido por sus creadores, era la de convertirse en una ventanilla de la administración: un lugar para solicitar certificados, tramitar inscripciones, consultar los resultados de exámenes y oposiciones públicas o adquirir billetes de tren de la red estatal de transportes (3615 code SNCF, qué recuerdos). Pues bien. La administración pública en Francia es tan monstruosamente paquidérmica que hasta un teletexto programado en los ochenta tiene más agilidad. Entre hacer cola de pie durante toda la mañana o teclear letras, números y flechas en un terminal color beige durante toda la mañana, la persona razonable elige no hacer cola. Entre poner su vida en manos de un empleado público o teclear letras, números y flechas en un terminal color beige, la persona razonable elige no poner su vida en las manos de un empleado público. La disyuntiva entre hacer los papeleos en Minitel o por Internet hasta hace poco tampoco se planteaba porque ¿para qué actualizar los servicios públicos en Internet si ya tenemos el Minitel?

  

La tercera es la única buena razón de la supervivencia de semejante anomalía: el Minitel ha sido sobre todo el Minitel rose, la primera plataforma masiva de cibersexo de la historia. A finales de los noventa, cuando todavía muy poca gente en el mundo tenía internet en su casa, media Francia ya se ponía los cuernos a través de las redes. En eso sí que Francia siempre ha estado a la cabeza. Con Minitel se podía, de manera totalmente anónima y con el coste de una llamada telefónica, contratar y ofrecer servicios sexuales, buscar pareja, acceder a chats eróticos con profesionales o con chicos y chicas de la región, contactar con redes de intercambio, BDSM u otro tipo de prácticas sexuales no convencionales, etc. Exactamente igual que el pr0n con Internet (que, según dicen, sólo ha sido destronado recientemente, por las redes sociales), el sustrato de Minitel ha sido siempre el sexo. Y decir sexo, en Francia, es decir mucho sexo. Es el segundo tema de conversación favorito, después de la comida y antes que la política (y no es un cliché). 
Estos días, todo son lágrimas y homenajes. El periodista y reputado bloguero Jean-Marc Manach comparte su testimonio de animadora de chat de Minitel rose, donde ofició bajo el pseudónimo de “Jacqueline69” para sacarse unos francos durante sus años mozos, y Le Monde publica una serie de reportajes bajo el (tronchante) título de “Minitel. Le France-Wide-Web”. Dicen que a punto estuvieron de venderselo nada más y nada menos que a Japón (¡chúpate esa, Obama!), pero que no funcionó “por la dificultad de reproducir los caracteres”.
Posted in media, post dos-punto-cero, sociedad red | 5 Comments