El des-anuncio

Interrumpo mi concentración, y vuestras digestiones, con unos minutos de publicidad. 

Septiembre 2011, vuelo Madrid-Bilbao. Hoy he visto un anuncio flipante en “Ronda Magazine”, es tan malo que no puedo dejar de pensar en él. Anuncian tres marcas a la vez, una de jamón, otra de brandy y otra que parece una consultora financiera. Sale un calvo con una bellota en la mano. 
Septiembre 2011, vuelo Bilbao-Madrid. Lo he vuelto a ver. Me he fijado mejor. El anunciante es una empresa de préstamos. Pero el calvo no es el director de esta empresa sino de la de jamones, y a lo mejor también de la del brandy porque lleva una corbata con dibujos del toro de Osborne. Los jamones del fondo son de otra foto. Como dice siempre mi amiga Mia citando a Juan Cuesta: “qué follón”.
Diciembre 2011, vuelo Berlin-Madrid. Han pasado tres meses y el anuncio sigue ahí. Como mínimo, este anuncio ha pasado por las manos de al menos cuatro Directores Generales: el del jamón, el prestamista, el de Osborne y el de Ronda Magazine. Son dementes en serie. Voy a llevarme la revista para el blog, puedo escribir algo sobre el universo estético de la caspa española. Aunque no sé. Creo que era Unamuno quien decía que criticar lo español es lo más típicamente español, así que mejor me callo. 

El Director General de Crédito y Caución (Atradius Group) tomó el montón de mensajes de fax que se apilaban sobre su escritorio y pasó las primeras páginas distraidamente. Al llegar a uno de ellos se detuvo, con gesto contrariado. “No te jode, 20.000€ por diseñar un anuncio… “. Se quedó unos minutos pensativo. Después, cogió el teléfono móvil y marcó un número de su agenda de contactos. “¡Qué pasa, Quirós!”, exclamó con una amplia sonrisa. “ Oye, ¿comemos juntos esta semana? Tengo una idea que te va a encantar.” Había nacido el primer des-anuncio. 

Preguntada por el significado del anuncio de Crédito y Caución en el exámen de fin de carrera, la estudiante de Ciencias de la Comunicación respondió: “Así como la publicidad consiste en crear en el consumidor un vínculo emocional con el producto, y la contra-publicidad en debilitarlo, la des-publicidad niega la posibilidad misma de ese vínculo, sumiendo al potencial consumidor en un estado de estupor tal que las facultades más elementales de su humanidad – esto es, la interpretación de la realidad mediante el lenguaje y la habilidad para elaborar juicios de valor basados en esa comprensión – quedan momentaneamente suspendidas. En tiempos de saturación informativa, la des-publicidad encarna el grado cero del lenguaje. No sólo interrumpe el flujo de intercambio semiótico que conecta a cada individuo con su entorno, sino que lo desconecta asimismo de su propio yo, arrebatándole la certeza primigenia en que se sustenta, desde Descartes, la subjetividad del hombre moderno: cogito, ergo sum. A diferencia de la publicidad y de la contra-publicidad, que actúan sobre las pulsiones inconscientes, la des-publicidad actúa sobre la consciencia en sí misma. Su propósito no es pues comercial, sino metafísico.” 

He entrado en la web de Crédito y Caución y todo parece normal, los niveles de caspa son los habituales. Pero está claro que hay una falla en su estructura organizativa que denota un grado de enajenación mental extraordinario, incluso para una empresa de préstamos. Si no estuviera muerta, sería un caso para Margarita Landi, porque lo que se discute aquí no es una cuestión estética, sino de orden moral.
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