Descansa en paz… ¡y gracias por los pantalones!

No me gusta la moda ni habla de ella pero él lo merece. Aunque su nombre se asocie a la Alta Costura entendida de la manera más frívola, en la que reinaba como un emperador, Yves Saint-Laurent pasará a la historia por haber sido el modisto de las mujeres de la calle y el inventor de la imagen de la mujer moderna:

“Sólo lamento no haber inventado los vaqueros”.

En una época en la que la moda era sólo para las grandes ocasiones y sólo para las ricas, se inventa el Pret-à-Porter, es decir, la moda tal y como la entendemos hoy. Antes que nadie -estamos hablando de los años 50- comprende que las mujeres que empezaban a pelear por salir de casa y conquistar la esfera pública, necesitaban crearse una nueva presencia.

Las vistió de negro y de hombre. Cambió la cintura de avispa por el corte trapecio y los vestidos de salón por el bolso de bandolera, el pantalón y la chaqueta de tweed. Inspirado por la gran Dietricht, puso de moda el smoking que, llevado sin nada más debajo, se convertiría en el símbolo de su revolucionaria fórmula hombre para mujer y el paradigma de una nueva manera de entender el erotismo femenino.


Yves Sant-Laurent junto a Pierre Bergé

Vistió a Catherine Deneuve en “Belle de Jour” y fue el primero en incorporar la estética SM a la ropa de todos los días. También hizo otras cosas, como poner a una de sus líneas –YSL Rive Gauche– el nombre de la entonces bulliciosa y popular margen izquierda de París en la que unos años después estallarían las revueltas de cuyo nombre no me quiero acordar y cuyo 50 aniversario ha sido recordado a bombo y platillo el pasado mes de mayo. Algo que, en una época en que el glamour era patrimonio exclusivo de la elitista Rive Droite, fue considerado como una provocación y una ofensa a la alta burguesía parisina, o sea, su clientela.

Escandalizó a la prensa, a la conservadora sociedad francesa y a los mejores críticos de moda. En una entrevista con Françoise Sagan en 1981, cuenta que al principio las señoras se marchaban de sus desfiles indignadas porque, decían, no querían verse mezcladas con putas. Pero sus grandes aliadas fueron también las mujeres, o al menos algunas de ellas, a las que regaló un guardarropa para su revolución y que, quizás por eso, le apodaron el Petit Prince.

Si Chanel liberó a la mujer, Saint-Laurent le dió el poder” dijo una vez su amante y socio Pierre Bergé.

Supongo que en el mundo de la moda lo recordarán por otras razones. Pero para mí, lo mejor sin duda es habernos dejado el gran legado de los pantalones.

Y para acabar la nueva mujer más famosa del cine. Para vosotras y vosotros 😉

This entry was posted in feminismos. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Your email address will not be published.