Artistas en la ciudad

Cuando me preguntan por Bilbao siempre acabo hablando de lo mismo: lo que me deprime la falta de crítica hacia el modelo de ciudad. Escribí sobre ello – el efecto Guggenheim y la espectacularización urbana- hace tiempo para el Mem Codex. Y desde entonces la situación no ha hecho más que empeorar. Cada vez más bilbainadas faraónicas socialmente inútiles. Y al mismo tiempo, mayor aceptación ciudadana. La conocida fanfarronería local no ayuda. Como decía en el texto aquél: que se note que en Euskadi hay dinero.

Como siempre, mientras la regeneración urbana engrosa el bolsillo de los concejales y el ego de los bilbainíssimos, barrios y vecinos pasan por la licuadora. En mi última temporada allí, viví y trabajé durante año y medio en uno de esos lugares, el barrio de Bilbao La Vieja-San Francisco. El esquema es el habitual en los procesos de gentrificación: espacio urbano céntrico, deprimido, con drogas, prostitución, población immigrante y gitanos (ambos grupos socialmente muy activos pero esto a todo el mundo le da igual), rentas relativamente bajas, artistas, estudiantes, algunas galerías de arte y locales nocturnos un poco underground. Hasta tienen la poca vergüenza de llamarlo el Soho Bilbaíno. Hace poco recibí en mi correo electrónico una nota de prensa anunciando Bilbao Puente a la Cultura, el programa de actividades culturales que organiza el Ayuntamiento ahí. Entre ellas, una de una hipocresía que me da asco:

A través de un desfile de moda y una mesa redonda, se presentan y comparan las experiencias en los barrios de Bilbao La Vieja y Ballesta (Triball Madrid) para reflexionar sobre el papel que juegan la juventud creativa en los procesos de regeneración urbana, que tienen en lo cultural una de sus estrategias para generar cambios sociales y económicos. Tres jóvenes creadoras explicarán cómo la ubicación de sus estudios y talleres en barrios en rehabilitación como Bilbao La Vieja o Ballesta (Madrid) ha contribuido a la revitalización de éstos. Compararán las influencias que la multiculturalidad de estos entornos ejerce sobre su trabajo.

Este poster me ha llegado también al buzón de correo. El contexto es similar, aunque la intención es opuesta. Se trata de una acción llamada Outside22@ contra el festival Inside22@ en Barcelona para protestar contra las políticas del Ayuntamiento en el 22@. El distrito 22@ es un viejo barrio obrero de la que antes era la periferia de la ciudad cuyas fábricas abandonadas habían sido ocupadas por artistas, artesanos, pequeños talleres, etc. Pero los impulsores del mega-proyecto Barcelona (entidades públicas y grandes corporaciones privadas) tenían otros planes. Obviamente. Hoy el 22@ es el territorio por antonomasia de la nueva Barcelona, un espacio urbano dedicado intensivamente a los sectores más productivos de la nueva economía: tecnología, I+D, innovación. Para llevarlo a cabo, los habitantes del barrio han sido progresivamente expulsados, las fábricas derribadas o reformadas para poner en su lugar edificios de oficinas. Y como suele ocurrir, también aquí la cultura juega un papel estratégico. El festival Inside22@ es sólo uno de tantos. Es sólo un festival más (como si no hubiera bastantes en Barcelona). Pero este jode especialmente porque tiene lugar justo en un barrio en el que se ha eliminado toda forma de vida cultural y comunitaria (quiero decir espontánea, que no venga patrocinada por no sé quién). El mail dice así:

¿El 22@ patrocinando un evento cultural??? Sí: el evento está promovido y financiado por las mismas oscuras manos que, entre otras cosas, han expulsado de este barrio a centenares de artistas. El festival INSIDE22@ está concebido para legitimar la acción de instituciones y empresas que han dinamitado con extrema violencia el tejido social y cultural de los lugares a los que ahora se nos invita para conocer la “creación artística” del barrio.

El contraste entre el caso de Bilbao y el de Barcelona habla por sí mismo. Sé que también en Bilbao hay iniciativas críticas. La primera que me viene a la cabeza es el libro “Bilbao y su doble”. Y sé que hay muchas (muchas, muchas, muchas) otras. Lo sé. Pero seamos honestos. El sentir general de la clase artística es otro. Es cobarde y lameculos. No me enrollo, ya discutimos mucho sobre ello a raiz de la exposición “Incógnitas. Cartografías del Arte Contemporáneo en Euskadi” en el Museo Guggenheim de Bilbao. En Bilbao algo muy parecido al 22@ ya se está haciendo. En Zorrozaure, con el proyecto de Zaha Hadid. Algunos fragmentos de su texto de presentación:

Esta antigua zona industrial del puerto se convertirá en el hogar de cerca de 15.000 nuevos residentes y ofrecerá talleres, laboratorios, estudios y oficinas de trabajo para cerca de 6.000 personas (…). Esto hará que Zorrozaurre ocupe una posición estratégica clave en la futura expansión de la ciudad y la integración de la región. (…) El plan consigue acomodar tanto los principales edificios históricos como a las nuevas inversiones, al tiempo que los vincula al mar. (…) Zorrozaurre se integrará perfectamente con sus vecinos de ambas orillas del Nervión por una emocionante secuencia de puentes. Éstas permitirá al propio río convertirse en una parte significativa de la vida cotidiana de las comunidades locales. (…) El plan tiene por objeto establecer la tendencia de la región, integradola en la ciudad y definiendo nuevos modelos de vida y de trabajo en el contexto de una fuerte identidad local diferenciada. (…) Los riqueza de espacios públicos y privados que vemos en el plan puede lograrse a través de la sutil diferenciación de los niveles, la promoción de un fácil equilibrio entre las necesidades de la vida privada y de los placeres de la vida de la comunidad. (…) Los nuevos patios y pasajes públicos crearán de esta manera un medio poroso que conseguirá integrar lo antiguo y lo nuevo.

El texto como es lógico tiene en cuenta las dimensiones más problemáticas del proyecto. Uno es la vida comunitaria. La mayoría de los habitantes de Zorrozaure son viejos y no tienen demasiados recursos, y está claro que no son el tipo de población en la que están pensando los diseñadores del proyecto. ¿Qué va a pasar con ellos? Ah. Otro es lo que llaman la conservación de lo antiguo: es decir, de las ruinas industriales y la memoria urbana (que es también memoria social y cuando se elimina se borra también la historia de las personas y los sucesos que la acompañan). ¿Veremos acciones de protesta de los artistas vascos y bilbaínos, similares a las del 22@? ¿Movimientos críticos de análisis del modelo de ciudad y del tipo de sociedad que se está construyendo? … Ah aha.
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